PARA NO OLVIDAR...LA PRIMAVERA UCRANIANA DE 2022.
Vinieron de la guerra y del frío… Y nos trajeron la primavera.
Mykita, Mariya, Anastassia, Khristian, Sviatoslav…y así hasta nueve.
Desde Consejería nos pidieron que diésemos prioridad a lo emocional. Que les acompañásemos. Que les acogiésemos. Que fuésemos casa.
Y lo hicimos… ¡Vaya si lo hicimos! Una ola de empatía y de solidaridad se adueñó del Marismas.
Organizamos un programa de voluntariado al que se apuntaron muchos profes. Y lo que es más importante, un montón de alumnos.
Durante aquellos meses cocinamos, bailamos, hicimos pulseras, pintamos tazas, jugamos a juegos populares y de mesa, fuimos a la playa de Berria…
Los chicos ucranianos aprendieron un poco de español. Hicieron amigos. Fabricaron recuerdos memorables.
Y nosotros trabajamos en equipo. Compartimos y crecimos. Pasamos de la clase a la vida.
Entendimos que interculturalidad somos todos. Los que llegan, pero también los que acogemos y acompañamos.
…Como siempre, la primavera fue efímera. Terminó con el final de curso y la llegada del verano.
Los chicos ucranianos tuvieron que tomar decisiones.
Algunos optaron por quedarse en España, para comenzar una nueva vida.
Los más por volver a su país, para teñirlo de esperanza y de futuro.
¿Y nosotros?
Nosotros recogimos las flores…
Pusimos el punto final a una experiencia de las que no se olvidan.
Y sembramos las semillas para que pueda repetirse. Para acoger y acompañar a cualquiera que venga de fuera. De otras guerras, de otros fríos…
Y hacerlo cada día. Todos los días.






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